Seamos honestos: la mayoría de las parejas que entran por la puerta de un estudio no son modelos profesionales. De hecho, lo más habitual es que, al pensar en una sesión de fotos, os invada una sensación de incomodidad. Ese miedo a la cámara en la preboda es completamente racional; a nadie le gusta sentirse observado ni tener que fingir una sonrisa mientras piensa desesperadamente qué hacer con las manos. El temor a «hacer el ridículo» o parecer artificiales es la barrera número uno que os impide disfrutar de una experiencia que, en realidad, debería ser divertida y relajada.
Sin embargo, superar esa barrera es fundamental para que el día de la boda todo fluya. Si logramos eliminar la rigidez ahora, las fotos del «sí, quiero» serán auténticas. No se trata de posar, sino de ser vosotros mismos en un entorno controlado.
Romper el hielo: La importancia de la sesión de pareja antes del gran día
La preboda funciona como un ensayo general, pero sin la presión de los invitados ni los horarios ajustados. Es la herramienta perfecta para romper el hielo con vuestro fotógrafo. Pensad en esto: el día de la boda, el fotógrafo será vuestra sombra. Si la primera vez que os ponéis frente a su lente es ese mismo día, es probable que la timidez os gane la partida durante los primeros momentos.
Realizar una sesión de pareja previa ayuda a normalizar la presencia de la cámara. Al cabo de veinte minutos caminando y charlando, os olvidaréis de que el objetivo está ahí. Además, nos permite conocer vuestros «lados buenos», vuestras dinámicas y qué tipo de indicaciones os funcionan mejor para que os sintáis cómodos. Es el momento de fallar, de reírse de los nervios y de transformar el pánico escénico en complicidad.
El escenario importa: Poses naturales en El Prat
El entorno juega un papel psicológico crucial para vencer la timidez. No es lo mismo intentar relajarse en un estudio cerrado con focos apuntándoos, que pasear al atardecer por espacios abiertos. Aquí es donde entra en juego la localización. Si buscáis intimidad y tranquilidad, una preboda en El Prat de Llobregat ofrece escenarios perfectos lejos de las multitudes.
Por ejemplo, la playa de El Prat, con su amplitud y sus zonas naturales protegidas, o los caminos del Parc Nou, invitan a caminar relajados. En estos entornos, las poses naturales surgen solas: un abrazo mientras miráis el mar, caminar de la mano por los senderos de madera o sentaros a charlar en la arena.
Por otro lado, si os sentís más urbanitas pero queréis evitar el caos, Barcelona ofrece rincones mágicos como las callejuelas del barrio del Born a primera hora de la mañana. La clave para que la Geo-localización juegue a vuestro favor es elegir un lugar que signifique algo para vosotros o donde os sintáis «en casa», permitiendo que la ciudad sea un personaje secundario que os arropa, no un escenario que os intimida.
Adiós a las estatuas de cera: Dinámicas para olvidar la cámara
El secreto para que las fotos no parezcan un catálogo de maniquíes es el movimiento. Las «estatuas de cera» aparecen cuando la pareja se queda estática esperando el «click». En su lugar, nosotros buscamos la acción. No os pediré que «sonriáis a la cámara», sino que os contéis algo al oído, que caminéis hacia un punto concreto o que recordéis una anécdota divertida.
Cuando la mente se ocupa en una acción o en una interacción con la pareja, la expresión facial se relaja y el miedo a la cámara en la preboda desaparece. La naturalidad no se posa, se provoca. Si estáis ocupados riéndoos de un chiste interno mientras cruzáis una plaza en El Prat o Barcelona, la cámara capturará esa risa genuina, no una mueca forzada.
Consejo de La Colmena Pro: «Para lograr esa naturalidad orgánica, aplicamos la técnica del ‘movimiento continuo’. Nunca os pediremos una congelación total a menos que sea una foto editorial muy específica. El movimiento, aunque sea sutil (acariciar el pelo, ajustar la chaqueta, caminar despacio), elimina la tensión muscular y hace que la fotografía respire vida, evitando el efecto de rigidez que tanto asusta a las parejas.»
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Qué pasa si mi pareja odia hacerse fotos y tiene mucha vergüenza? Es el escenario más común y precisamente por eso la preboda es vital. Al no haber presión de tiempo ni público, podemos ir muy despacio. A menudo utilizamos teleobjetivos (lentes de largo alcance) al principio de la sesión en localizaciones tranquilas de El Prat o zonas menos transitadas de Barcelona. Esto permite que el fotógrafo esté lejos físicamente, dándoos espacio e intimidad hasta que os acostumbréis a la dinámica.
¿Tenemos que saber posar para que las fotos salgan bien? Absolutamente no. Vuestro trabajo no es ser modelos, sino ser pareja. El trabajo del fotógrafo es guiaros. En lugar de deciros «pon la mano aquí y la barbilla allá», os daremos indicaciones de acción como «camina hacia ella y abrázala por la espalda» o «miraros y contadnos qué cenasteis ayer». Estas dinámicas generan poses naturales sin que tengáis que estudiar posturas de revista.
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